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martes, 9 de agosto de 2011

Yo no se odiar

FOTO: tontería

Hace mucho tiempo, cuando tenía 11 años cambié. Siempre me había gustado ser libre, llevarme bien con casi todos, hacer lo que me pareciera, ser bromista, alegre y en sí vivía tranquila y felíz.

Pero un día un grupo de personas empezaron a hacerme sentir muy mal, tal vez una o dos pricipalmente. Yo no sabía cómo reaccionar, sólo me reía y trataba de disimular mi enojo y mi dolor. Cada día era peor. Se burlaron de mí, envenenaron mi corazón y yo a los 11 años les desee la muerte. Nació en mí un sentimiento oscuro y perverso y lo único que deseaba era verlos sufrir.

Pasaba los días imaginando cómo asesinarlos, pensaba que estar en la cárcel o reformatorio iba a ser mucho mejor que saber ue seguían existiendo en el mundo. Yo odiaba. Mi alma estaba envenenada, y me miraba al espejo y no reconocía a la persona que estaba ahí. Había muerto la niña que era y ahora solo habían rencores.

Conforme pasaban los años de vez en cuando había algo que me reordaba ese sentir, ya nada era igual y todos los días eran grises, sentía que ser felíz era imposible, que yo no merecía eso.

Un día, y con mucho temor me enamoré de alguien, tenía 16 años, y fue la primera vez en muchos años que me sentí diferente. Me miré al espejo y había recuperado una parte de mí. Quería ser otra, quería hacer todo bien por esa persona que me daba una fuerza mágica y especial. Yo me sentía especial.
Entonces, pude comparar todos esos años de tormento odiando, sitiendo rencores, con mi vida en ese momento y me di cuenta que odiar sólo me había conducido a ser infelíz, a llorar por dentro, a ser muy dura con las personas que quería, a tener siempre algo feo que decir. Había repelido amigos, familiares y de pronto había resucitado de todo eso.

El amor, efímero, se va. Las enseñanzas quedan.
Decidí no odiar.
Han pasado muchas cosas... tantas... pero nunca volví a odiar. Una vez estuve tan cerca de hacerlo que me alejé de la persona cerca de un año y no llegué a odiarle.
Ahora, no puedo odiar a José. No lo haré, no me sale hacerlo... pero volver a ser la misma y confiar de la misma manera, eso ya no creo que pase, ni con él, ni con nadie.

jueves, 3 de marzo de 2011

La hora del hartazgo

FOTO: Some comfort gained from the acceptance of the inherent lies in everything - Hirst, Sensation 1997

Dadas las 4pm y 4 minutos, ha llegado para mí la hora del hartazgo: momento en el que desespero por no hacer nada y decido que no puedo seguir trabajando acá.

Muchas ideas vienen a mi cabeza cuando pienso en la renuncia.

Hoy, luego de mucho, volví a pensar en qué podría hacer desde mi área si el destino, Dios, o el gerente me lo permitieran y miles de ideas comunicadoras pasaron por mi cabeza.

Luego de mucho pensar decidí anotarlas.

Probablemente en algún futuro provechoso sean de utilidad.

O tal vez, el sólo hecho de pensarlas, escribirlas y saber qué hacer ya es de utilidad. Pensar ya motiva a mi ser a no quedarse hundido en la absoluta nada.

Ayer mientras leía, o mas bien re-leía luego de 4 años la Teoría del Arte de Jiménez, recordando el "ready - made" de Hirst y de Duchamp, investigué un poco más del tema y encontré en esta particular corriente artística una instalación presentada en la exposición Sensation (1997) con un peculiar nombre:

"Cierto confort obtenido de la aceptación de las mentiras inherentes a todo"

La instalación consta de dos vacas muertas flotando e formol, trozadas en 12 pedazos de forma vertical.

Pienso que obtener dinero sentada sin siquiera pensar tiene algo de eso,

de confort obtenido por mentiras.. inherentes a todo, claro.

Pienso que me siento trozada verticalmente como una vaca nadando en formol (o dos vacas), mantenida como si estuviera viva pero evidentemente muerta, y no sólo muerta, también violentada de forma estética, de modo tal que hasta curioso es. Pienso cómo es parecer una vaca viva, tener la apariencia de viva pero muerta, tener movimiento (estético por las líneas obtenidas del "trozamiento") pero tan quieta como muerta. Tan irreal, tan tranquila.


Es aquí y en este momento de hartasgo que entiendo la importancia del arte, no sólo como un medio cultural, de reclamo o de estética.
Lo entiendo como un llamado y su importancia radica en que gente como yo, se pare, deje de hacer nada y empiece a vivir.





viernes, 4 de junio de 2010

llueve

hay una diferencia abismal entre lo que se aconseja y en lo que se vive

y sí , cuando pienso lo que te decía, que 'la vida tiene cosas así de fuerztes y habia que tener fuerza',

y me siento hecha mierda y no dejo de pensar en tí y en como te jusgaba por esto...

No quiero llegar a niveles de depresión negra, y entiendo lo que hacía tu hermana.

Siento que cosecho lo que siembro y he sembrado tanta porquería.. y no se donde empezaron a cagarse las cosas

ahogo todo en ropa, zapatos, poses

No se si te extraño o si solo te doy la razón, sé que si estuvieras aquí yo no estaría aprendiendo nada y tú estarías haciendo todo para que yo me olvide, para que yo sea felíz.. entonces me alegra que no estes y yo esté en cierta extraña y dura forma creciendo, entendiendo, cómo pequeñas vivencias me hace cambiar la forma de mirar.

El color
rojo de la tempestad,
cuando asoma un brazo el sol,
inciendia...
mis ojos.






VIDEO: Llueve - Ella es tan cargosa